Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Cada uno muere de su vicio.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Dios tarda, pero no olvida.
Dios castiga, pero no ha palo.
Los difuntos, todos juntos.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
No todos los que van a la iglesia son santos
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Buena compañía, Dios y Santa María.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Cada pez en su agua.
Cada uno se rasca donde le pica.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.