El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
¿Quién con una luz se pierde?
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Los hombres son mejores que su teología
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Hay que dar para recibir.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
El mundo es de la gente activa
Esto es el pan nuestro de cada día.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Cada maestrito tiene su librito.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
La cara del santo hace el milagro.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
A gran pecado, gran misericordia.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
El abismo lleva al abismo
Ira de hermanos, ira de diablos.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
No hay provecho propio sin daño para otro.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Domingo, domingo, día de pingo.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.