Hay quien no ve su camino.
A donde fueres haz lo que vieres.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Cada villa, su maravilla.
Una sola vez no es costumbre.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Por una alegría mil dolores
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
El enano ve gigantes por todas partes.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Cada mozo lancee su toro.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
A cada cajón, su aldabón.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
La naturaleza proveerá.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Nada tiene al que nada le basta.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Quien da para recibir no da nada
Tras cada pregón, azote.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Amor grande vence mil dificultades.