Nadie es sabio en todas partes.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
La conciencia vale por cien testigos.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Quien nada pide, nada recibe.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
El tiempo todo lo cura
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Iglesia, o mar, o casa real.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
El que parte y reparte toca la mejor parte
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Mata, que Dios perdona.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Toda flor quiere ser fruto.
No hay mal que por bien no venga.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
A cada cañada le llega su añada.
Bocado comido no guarda amigo.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
El amor materno es el bien más grande de la vida, de esta forma cada uno, por muy pronto que muera, participa del bien mayor
Toda desgracia es una lección.
Mantente cerca del Gran Espíritu.