Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
El que nada debe nada teme.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
El tiempo lo arregla todo
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Confía en lo que ves
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Cada gorrión tiene su corazón.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Vive y deja vivir.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Ni siquiera Dios, que es todopoderoso, puede hacer que caiga la lluvia de un cielo raso.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Codicia mala a Dios no engaña.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Fiate de Dios y no corras.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
A cada cabeza, su seso.
La tierra será como sean los hombres.
La muerte todas las cosas iguala.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Cada pardal a su espigal.
Para todo perdido, algo agarrado.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.