Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Todos la querían y entre todos la mataron.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
El que da, recibe.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Cada uno halla horma de su zapato.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
A buen santo te encomiendas.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Santo Tomé, ver y creer.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas