Todo es según el cristal con que se mira.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Gente de montaña, gente de maña.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Cada cual ha de llevar su carga.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Antes doblar que quebrar.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Cada cosa pía por su compañía.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Hay que poner tierra de por medio.
Agua no quebranta hueso.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Cada uno es maestro en su oficio.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Tres al saco y el saco en tierra.
Una montaña se escala en etapas, las propiedades se adquieren en etapas, y a la sabiduría se llega en etapas.
Cada tonto tiene su manía.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
De tal árbol tal madera.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Cada palito tiene su humito.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
El uso hace al maestro.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
A cada santo le llega su día.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Un ruin ido, otro venido.
Cada maestrito tiene su librito.
Acá como allá, y allá como acá.