El que buen salto da, a sus pies se atiene.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
El dolor embellece al cangrejo.
El corazón es un guía que los pies siguen
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
En Tosantos tal y cuanto, y en San Andrés no preguntes de qué bota es.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Quien mal padece, mal parece.
Cada cosa nace para su semejante.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Todo hombre tiene su manía.
Todo va a parar al dedo malo.
O todos moros o todos cristianos.
Cada oveja con su pareja.
Bueno es saber cada uno para cuánto es.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
Maldigo el diente que come la simiente.
El calamar, en todos los mares sabe nadar.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Está como abeja de piedra.
Cada uno en su casa es rey.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
A braga rota, compañón sano.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Si te pica un alacrán, encuentra una pala y vete a acostar.
A catarro gallego, tajada de vino.
Bocado comido no guarda amigo.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Cada cual ha de llevar su carga.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.