él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Quien más tiene, menos suelta.
Nunca cagues más de lo que comes.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
De barriga gigante, pedo retumbante.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Bicho malo nunca muere.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Quien bien ata, bien desata.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Nadie es sabio en todas partes.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Dolor de viuda, bien poco dura.
A falta de caballos, que troten los asnos.
El que necesita, te visita.
De bajada todos los santos ayudan
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Tal padre, tal hijo.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
La pisada del amo, el mejor abono.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Puso pies en polvorosa.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
El que canta, sus males espanta.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.