Muestra gran respeto por tu semejante.
Cada uno canta como le pagan.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Lobos de la misma camada.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Un clavo saca a otro clavo.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Acá como allá, y allá como acá.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
A cada paje, su ropaje.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Tal para cual.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Todo hombre tiene su manía.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Una familia unida come del mismo plato.
A virgo perdido nunca falta marido.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
No hay madre como la de uno mismo.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Tal padre, tal hijo.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Cada uno muere de su vicio.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Con gente mal criada, nada.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Piensa la araña que todos son de su maña.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
El ignorante al ciego es semejante.