Oveja de todos, cómenla lobos.
El inferior paga las culpas del superior.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Quien hizo una, hará ciento.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Cada panadero blasona de sus panes.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
De tal árbol tal astilla.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Tal para cual, la puta y el rufián.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Vale más una vieja que un pejeverde.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Quien bien quiere, bien obedece.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
El hombre reina y la mujer gobierna.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Para presumir hay que sufrir.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.