Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Para uno que madruga otro que no duerme.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
A cada paso, un gazapo.
Dos es compañía, tres multitud.
Quien tiene arte va por todas partes.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
No hay duelo sin consuelo.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
El que paga mal, paga dos veces.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Pa'trás como las del marrano.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Quien bien ata, bien desata.
Esto es la misma jeringa pero con diferente bitoque.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Casa convidada, pobre y denostada.
El que guarda siempre encuentra.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.