Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
El que se convida, fácil es de hartar.
Quien sube como palma baja como coco.
Quien solo come ajo, no hará buen trabajo.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
A cada puerta, su dueña.
Calle el que dio y hable el que recibió.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
A como come el mulo, caga el culo.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Siempre habla quien menos puede.
Maestro de atar escobas.
El gallo desde que es chico, busca el grano con el pico.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Oveja de todos, cómenla lobos.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Agua fina saca la espina.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
Agua no quebranta hueso.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Cada sendero tiene su atolladero.
Al son que te tañan, a ése baila.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Entre más estrecha la mente más grande la boca.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
El que come y no da, atragantado morirá.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Bien le huele a cada uno el pedo de su culo.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
A nadie le amarga un dulce.