La tos seca es de la muerte trompeta.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Músico pagado, toca mal son.
Cada ollero alaba su puchero.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Yo que callo, piedras apaño.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
La gotera cava la piedra.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
A la gente alegre el cielo la ayuda
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Come muchas uvas, y te ahorrarás la purga.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
En cada refrán tienes una verdad.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
Daca el gallo, toma el gallo, quedan las plumas en la mano.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Allá va la lengua do duele la muela.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Haz buena harina y no toques bocina.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Cuídate del amigo al que has ofendido