Búho que come, o muere.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
No mes dos mortos mata os teus porcos
Por el árbol se conoce el fruto.
Cada quien, con su cada cual.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
De pequeñico se doma al mimbre.
Víbora que chilla no pica.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Burro cansado, burro empalmado.
Cada palo que aguante su vela.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Cada grumo tiene su humo.
A cada cañada le llega su añada.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Es más fea que un coco macaco.
Cada cual a lo suyo.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Nunca falta de que reírse.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Dando dando, palomita volando.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
A cada pez le llega su vez.
Non hai peixe coma o porco.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
Cada cual se cuelgue lo que mate.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Dar patadas de burro.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.