Donde hay amor, hay dolor.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Echando a perder se aprende.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El que calla, no dice nada.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Teta de noviciado.
Decir, me pesó; callar, no.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Burla pesada, en veras acaba.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
A dádivas, no hay acero que resista.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Escucha tu corazón... que sabe.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
El que nació para caballo tiene que morir pastando.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.