Caérsele a uno los palos del sombrajo.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Donde hay leyes, hay trampas.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
No es lo mismo atrás que en ancas.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Olvidar una deuda no la paga.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
A consejo malo, campana de palo.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
La muerte hace reflexionar.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Ese es carne de presidio.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Niños y viejos, todos son parejos.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
El que muere, se libra de lo que debe.
Tu hablar te hace presente.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
Confesión obligada, no vale nada.
Pueblo chico infierno grande.
De higos a brevas, larga las lleva.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Cuatro pies en la cama y no está padre.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
De mala sangre, malas morcillas.
Más duro que sancocho de pata.
A tal puta, tal rufián.
El que muda de amo, muda de hado.