Me cayó como patada en la guata.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
A casa de tu tía, más no cada día.
Casa de muchos, casa de sucios.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Los celos son el amor propio de la carne
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
No dejar títere con cabeza.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Hablar a tontas y a locas.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Dar una de cal y otra de arena.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
La reputación dura más que la vida.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
El ojo quiere su parte
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Corre más una loca en chanclas.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Quien se quemare, que sople.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Hasta que el cuerpo aguante.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Más matan faldas que balas.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Maldigo el diente que come la simiente.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.