De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Quien siembra llorando, siega cantando.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
El que come y canta algún sentido le falta.
Allega, allegador, para buen derramador.
Por Abril corta un cardo y te saldrán mil.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
El que ama, teme.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
A burra vieja, albarda nueva.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Quien solo vive, solo muere.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Hasta los animales se fastidian.
Harto da quien da lo que tiene.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
El que vende un caballo es porque patea.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
A barriga llena, corazón contento.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Buena barba, de todos es honrada.
Uno levanta la caza y otro la mata.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Entre más estrecha la mente más grande la boca.
Todo en la vida tiene su medida.
Va como honda que lleva el diablo.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Vale más buena cara que un montón de halagos
A mala leña un buen brazado.
Julio, siega y pon tres cubos.
Dios castiga sin dar voces.