Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Que cada cual espante sus pulgas.
Querer matar dos moscas de un golpe
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Cada uno halla horma de su zapato.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
A cada ollaza su coberteraza.
Lo dicho, dicho está.
Cada día trae su propio afán.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
De tal palo tal astilla.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Ojo por ojo, diente por diente.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Cada gallina a su gallinero.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Cada villa, su maravilla.
Cada cosa nace para su semejante.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
De pies a cabeza.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Cada hombre deja sus huellas.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
De tal colmena tal enjambre.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Cada cosa pía por su compañía.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Cada oveja con su pareja.