Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
El que demonios da, diablos recibe.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Cuenta errada, no vale nada.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
La costumbre vence a la ley.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Cazador con levita, quita, quita.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
El que sigue la caza, ése la mata.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Cargos son cargas.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
El que nace chicharra, muere cantando.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Panza llena, quita pena.
Castaña la primera y cuca la postrera.
A persona lisonjera no le des oreja.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Quien más tiene, menos suelta.
Tiran más tetas que carretas.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
Quien se excusa se acusa.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
A diente cogen la liebre.
La barriga llena da poca pena.
Casa en esquina, o muerte o ruina.