Bicho malo nunca muere.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
El que porfía mata venado.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Besugo de enero vale un carnero.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Ganado suelto bien retoza.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Buey viejo, no come tronco.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
A barba muerta, obligación cubierta.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Perro no come perro.
Dar de comer al diablo.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Para pan y pescado, chocho parado.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
De barriga gigante, pedo retumbante.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Perro flaco soñando con longaniza.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
A mala leña un buen brazado.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Al asno lerdo, arriero loco.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Cebada granada, a ocho días segada.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Más duro que sancocho de pata.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.