Buena crianza no pierde punto.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Al viejo pelele, todo le duele.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
El que apura su vida, apura su muerte.
El cornudo es el último que lo sabe.
El muerto y el ausente, no son gente.
Ahogado el niño tapan el pozo.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
El que va para viejo va para pendejo.
De tal palo tal astilla.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Cazador, mentidor.
Bebido el vino, perdido el tino.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
La hogaza no embaraza.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Eso es harina de otro costal.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Hacer oídos de mercader.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Pájaro triguero, no entra en mi granero.
Andar con pies de plomo.
Estar como las putas en cuaresma.
No es buen mosto el cocido en Agosto.
Uva moscatel, no llega al tonel.
Río cruzado, santo olvidado.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.