La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
De cornada de burro, no vi morir a ninguno.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Gato enratado no quiere pescado.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Marido rico y necio no tiene precio.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Quiero ver si como ronca duerme.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Caer para levantarse, no es caer.
Despacito por las piedras
Quien mal cae, mal yace.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
A padre avaro, hijo pródigo.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
No hay peor ladrón que el de tu misma mansión.
No se cazan liebres tocando almireces.
Piedra que rueda no hace montón.
A virgo perdido nunca falta marido.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
A carne de lobo, hambre de can.
Chico bache y grande caída.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Moro viejo, mal cristiano.
Más perdido que Adán el día de la madre.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
A barco viejo, bordingas nuevas.