No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
La hambre no tiene aguante.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Después de comer miel, nada sabe bien.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Comida hecha, amistad deshecha.
Nunca falta un culo para un bacín.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Perro no come perro.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Ni es carne, ni es pecado.
Ni para carga ni para silla.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
No saber una jota.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Lo bien hecho bien parece.
Sal derramada, quimera armada.
Más mato la gula que la espada.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Como pecas, pagas.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Marido, comprad vino; que no lino.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
A tal amo tal criado.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Comer y sorber, no puede ser.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Bebo poco, más quierolo bueno.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
El mirón mirar, pero sin chistar.
No hay dicha, sino diligencia.
Acertar errando es suerte y no talento.
Carne a carne, amor se hace.
Del ocio nace el feo negocio.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
No ha visto muerto cargando basura.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.