No solo de pan vive el hombre.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Quien se duerme, no pesca peces.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Vale más ser ralos que calvos.
A mala leña un buen brazado.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
A la pereza persigue la pobreza.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Un jarrón perfecto nunca ha salido de las manos de un mal artesano.
La madera que nace para cuñas no admite pulimento.
Poco dinero, poco sermón.
Donde entra tajada no entra rebanada.
Ausente, apenas viviente.
Manos blancas no ofenden.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
La ingratitud embota la virtud.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Nada puede dar quien nada tiene.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
Mano lavada, salud bien guardada.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Roer siempre el mismo hueso
Comer de su propio cocinado.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Patada de yegua no duele.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
El que algo debe, no reposa como quiere.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.