Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
No hay boda sin tornaboda.
El amor no se mendiga, se merece.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Boticario sin botica, nada significa.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Peso y medida, alma perdida.
La cosa bien pensada jamás es errada.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
No hagas leña del árbol caído.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Con malas comidas y pésimas cenas, pierdes las carnes y se te notan las venas.
Marido rico y necio no tiene precio.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Una flor no hace primavera.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
De pico, todos somos ricos.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
El hablar bien, poco cuesta.
Nunca cagues más de lo que comes.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Con leña prometida no se calienta la casa.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Propagación mear no espuma.
Chocolate que no tiñe, claro está
La balanza no distingue el oro del plomo.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Pezuña sobre agua, no deja huella.