O Cesar, o mierda.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Secreto a voces.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
La muerte, al pobre no se atreve.
Buena fama es buena cama.
La esperanza no llena la panza.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Comer arena antes que hacer vileza.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
El vino comerlo, y no beberlo.
Buena vida, arrugas tiene.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
A chica boca, chica sopa.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Nadie se hace rico dando.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
El amor no se compra con dinero.
Quien no canea, calvea.
El amor no hace hervir la olla
Nada tiene al que nada le basta.
Más fea que una patada en la canilla.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
A quien come muchos manjares no faltarán enfermedades.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.