A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Hay quien no ve su camino.
El que bien vive, harto letrado es.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Al que quiera saber, mentiras a él.
El que no mira, suspira.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Mal apaña quien no engaña.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Boca sucia no habla limpio.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
No hay secreto si tres lo saben.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Breve habla el que es prudente.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Dar la callada por respuesta.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Un hombre puede lo que sabe
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Quien escucha, su mal oye.