No importa que nazcan chatos nomás que respiren bien.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
No se pierde lo que se dilata.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Estornudos y frailes, salen a pares.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Se defiende como gato panza arriba.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Quien hace por común, hace por ningún.
Lo que se hace de noche sale de día.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
El que caga duro y mea claro, no necesita médico ni cirujano.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Más vale tener malos amigos que buenos enemigos.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Molino cerrado, contento el asno.
El que hace la ley, hace la trampa.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Vive y deja vivir.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Nunca llovió que no se despejara.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
El que necesita, te visita.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.