Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Quien no sabe dar sabe recibir
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
Haz como la campana, que tañe y calla.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Quien nada hace, nada teme.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
La mujer que de día calla por la noche manda.
En la duda, ten la lengua muda.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
El que canea, no calvea.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Decir, me pesó; callar, no.
Saber poco obliga a mucho.
No es el que más grita el que tiene más razón.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
El que escucha su mal oye.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
El que nada no se ahoga.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
A palabra necias, oídos sordos.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Escucha en el silencio y serás sabio.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Ignora al ignorante.
El que habla es el que peca.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Donde entra beber, sale saber.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
El que mide el agua al charco es el que lo conoce.