Si sabes que no llegarás a la meta, no te metas.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Hablar por referencias es casi mentir.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
El que araña y muerde, poco puede.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Quien siempre adula se quema las mangas
Al calvo pelón como al niño cagón.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
El que trabaja, no come paja
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
El que tiene sed, busca agua.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
El que pega primero pega dos veces.
Pronto y bien no hay quien.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
El que quiere besar, busca la boca.
El que es mandado no es culpado.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Nunca falta un borracho en una vela.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
El que mucho corre, pronto para.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.