Come santos, caga diablos.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
Escucha el viento... que inspira
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Más vale maña que fuerza.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Donde se pace, que no donde se nace.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
En arca abierta, el justo peca.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
El cazador ruidoso es el que consigue menos pájaros.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Nadie sabe como esta el fondo de la olla solo el cucharón.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Al ratón que no sabe más de un agujero, el gato le pilla presto.
Me lo contó un pajarito
Viendo al payaso, soltando la risa.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
El que corre mucho, atrás se halla.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Nadie da sino lo que tiene.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
Hablar con bestias es para molestias.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.