Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Cada uno canta como quiere.
El solo querer es medio poder.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Donde humo sale, fuego hay.
De solo aire no vive nadie.
Cada pájaro lance su canto.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
El hombre que no se equivoca no es humano.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
No es lo mismo oír que escuchar.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
Cada uno es maestro en su oficio.
Dificulto que el chancho chifle.
El amor, de necios hace discretos.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Escucha tu corazón... que sabe.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
A tal amo tal criado.
El comer, es maestro del beber.
Para bien hablar, antes bien pensar.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Fingir locura, es a veces cordura.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
El vivo a señas y el tonto a palos.