Mucho saber, menos ignorar es.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
El que de nada sabe, de todo se unta.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
El que mucho habla, poco acierta.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Quien calla otorga
El que nada duda, nada sabe.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Más haces callando que gritando.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El que no habla, no yerre.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Vale más el que sabe más.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Quien sabe, sabe.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.