La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
El que no agradece, no merece.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
No es mal sastre el que conoce el paño.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Necio que sabe latín, doble rocín.
El que llega tarde, no bebe caldo
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Quien no tiene papo, no es guapo.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
El que come aprisa, come mal.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
En casa del músico, todos saben cantar.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Quien come aprisa, come mal.
El que no te ama, burlando te difama.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Perro que ladra no muerde.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Mucho ayuda el que no estorba.
El que mucho promete, poco cumple.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
El que come y canta loco se levanta.