Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
No hay bestia que no brame en su guarida.
La ignorancia es peor que la corrupción.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Uno sabe de hoy, y no de mañana.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
El que manda, no va.
A falta de reja, culo de oveja.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Hablar más que lora mojada.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Muchos pocos hacen un mucho.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
El que no te conozca, que te compre.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
El que bien huele, mal hiede.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
El que no cae, resbala.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
El que más hace, es el que menos merece.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Saber de pobre no vale un duro