Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
El que come tierra, carga su terrón.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Lo estancado se pudre.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Un arma es un enemigo para su dueño.
El mal llama al mal.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Las ideas están exentas de impuestos.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
A Roma por todo.
La viña del ruin, se poda en Abril.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Hecha la ley, hecha la trampa.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
El saber no ocupa lugar.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
El pescador de caña, más come que gana.
Jugarse hasta la camisa.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Con la misma vara que midas serás medido.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Gastar poco y comer bien, no puede ser.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Para baina de oro, cuchillo de plomo.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
la ropa son alas.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Ave que vuela, a la cazuela.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Averiguelo, Vargas.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.