Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
No hay rosa sin espinas.
De una espina, nace una rosa.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
El amor deja ver las rosas y no las espinas
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
A flores nuevas, afeite perdido.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
A cualquier cosa llaman rosa.
A árbol caído, todo son piedras.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Flor temprana fruto no grana.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
La espina, ya nace con la punta fina.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
De uvas a peras.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Dádivas quebrantan peñas.
Cada raposa mira por su cola.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Las más suaves angarillas, también matan las cosquillas.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
No mes dos mortos mata os teus porcos
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Las mujeres más hermosas, no siempre huelen a rosas.
Campo florido, campo perdido.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
La vida no es senda de rosas.
Las uvas están verdes.