El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
El abad canta donde yanta.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Para el gusto se hicieron los colores.
Haz bien y no mires a quien.
Lo que por agua viene por agua se va.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
En Octubre echa pan y cubre.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Esto es pan para tu matate.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Un loco hace ciento.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Haz favores y harás traidores.
Quien prestó, perdió.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Trocar un real por otro no acrecienta dinero.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
La Justicia entra por casa.
A Roma por todo.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Las obras, con las sobras.
Rey nuevo, ley nueva.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Nunca vivas pobre para morir rico.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.