Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
La manda del bueno no es de perder.
Año nuevo vida nueva.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
De sabios es cambiar de parecer.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
A bien obrar, bien pagar.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Renegad de viejo que no adivina.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Si no caminas hoy, tendrás que correr mañana.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
De lejos parecen y de cerca son.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Amor y vino, sin desatino.
A su tiempo se cogen las uvas.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Al asno no pidas lana.
Perro viejo no ladra en vano.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Antes es Dios que los santos.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
En casa del herrero cuchillo de Embero.