Al loco y al aire, darles calle.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
Nadie es mejor que nadie.
A dos días buenos, cientos de duelos.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Al amigo y al caballo no apretallo.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Después de un gustazo, un trancazo.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Hierba segada, buen sol espera.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Lento pero seguro.
Al asno lerdo, arriero loco.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Una ola nunca viene sola.
A tal casa, tal aldaba.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Ya no soy quien solía ser.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
Blanco o negro, el perro siempre es perro.
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
El día de las Candelas, entra el sol por las callejuelas.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
No hay día malo sin día bueno.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.
La prisa es la madre de la imperfección.
Abril, lluvias mil.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.