Capa de pecadores es la noche, señores.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
A últimos de Noviembre, coge tu aceituna siempre.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
El hombre honrado a las diez acostado.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Madruga y verás; busca y hallarás.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
A bestia loca, recuero modorro.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Más da el duro que el desnudo.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Al amigo, nunca lo pruebes.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
A mucho vino, poco tino.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Si hoy llovió, otro día hará sol.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
De buena casa, buena brasa.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad