Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Chicharra que canta, calor adelanta.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
Nunca falta un pelo en la sopa.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Don Din nunca parece ruin.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Las horas amargas, son mucho más largas.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
De boca para fuera.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Bendita la casa que a viejos sabe.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
A tal amo tal criado.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Después de la tempestad, viene la calma.
A misa, no se va con prisa.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
De mozo rezongador nunca buena labor.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Pesar compartido, pronto es ido.
Acertar a la primera no se ve todos los días.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Jamás olvidó el que bien amó.
Qué bien canta María después de la comida.