Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Quien nada guardó, nada encontró.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Tenés cola que te machuquen.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Amor grande vence mil dificultades.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Quien virtudes siembra, fama siega.
La burla, para quien le gusta.
Ni cenamos ni se muere padre.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Calvo vendrá que calvo me hará.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
El que mucho abarca, poco acaba.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
No hay pescado como el cerdo.
El pobre de su pobreza no sale.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Dios da, nunca vende.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Con el callar, vencerás.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
No hay nada peor que un año sin siembra.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Estás entre la espada y la pared.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
A gran pecado, gran misericordia.