La amiga y la espada antes dada que prestada.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Date buena vida, temerás más la caída.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Dar patadas de burro.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Hacer de una pulga un elefante.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Loro viejo no da la pata.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
De la risa al duelo un pelo.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
La gallina vieja es la que hace mejor caldo.
Quien murió buscando gloria, no disfruto la victoria.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Más vale que sobre que no que falte.
A tal puta, tal rufián.
La ambición mató al ratón.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
La confianza mató a su amo.
Fruta que madura verde, se pone amarga y se pierde.
Está comiendo zacate el burro.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Esa es carne para los perros.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Hasta los animales cuidan sus crías.
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.