Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
El burro hablando de olotes.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Antes muerte que vergüenza.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Éramos pocos y parió la abuela.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Dueña que mucho mira, poco hila.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Como poroto de la chaucha.
Gallina que no come, no pone.
Salud perdida, salud gemida.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
El cuchillo que no corta, si se pierde poco importa.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Olla reposada, no la come toda barba.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Cabra coja, no tenga fiesta.
De mi maíz ni un grano.
La ocasión asirla por el guedejón.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Por robar la carne el gato, se colgó en el garabato.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.