Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Come, que de lo yuyo comes.
Ir de trapillo.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Año hortelano, más paja que grano.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
El que llora su mal, no lo remedia
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Racimo corto, vendimia larga.
A árbol caído, todo son piedras.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
A buen hambre, no hay pan duro.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
A ama gruñona, criada rezongona.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
O Cesar, o mierda.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
La sangre del pobre el rico se la come.
Gente de montaña, gente de maña.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
No es bueno huir en zancos.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Tras el vicio viene el lamento.
Quien boca tiene a Roma va.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.