La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Come y bebe, que la vida es breve.
A la mujer casada, no le des de la barba.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Buena barba, de todos es honrada.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
La necesidad tiene cara de hereje.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
El que poco tiene a poco aspira.
Abriles y condes, los más traidores.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
El buen mosto sale al rostro.
El más fuerte teme a la muerte.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
No hay tiro, voló el pato.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Tras cada pregón, azote.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Que no se coma el gusano, lo que se hizo para el cristiano.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Quien anda mal, acaba mal.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
La nieve es la cobija del agricultor.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Quien te quiere, te aporrea.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Los toros se ven mejor desde la barrera.