El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Digo y redigo que la breva no es higo.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Agua, agua, que se quema la fragua.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Estar armado hasta los dientes
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
A falta vieja, vergüenza nueva.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Juez con prisa, juez que yerra.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Le dijo la sartén al cazo.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Claridad, y no en el caldo.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Por un clavo se pierde una herradura.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
A palabras vanas, ruido de campanas.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Agua detenida es mala para bebida.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Casa de concejo, pajar de viejo.